El pasado día 15 de septiembre la historia cambió para Emiratos Árabes Unidos (EAU) y también para la humanidad. El Ministro emiratí de Relaciones Exteriores y Cooperación Internacional, jeque Abdullah bin Zayed Al Nahyan, firmó en Washington, en representación de su Gobierno, el acuerdo de paz entre el citado país del Golfo e Israel. Los efectos beneficiosos de una iniciativa, tan meditada como valiente, para normalizar la situación en el Medio Oriente señala el inicio de una andadura que proporcionará numerosas ventajas, no sólo a quienes han auspiciado o firmado el acuerdo sino también a países e instituciones que ven este magistral giro geoestratégico como el prólogo de grandes cambios, de naturaleza muy positiva, en una zona geográfica de capital influencia.
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